Inmobiliaria Da Fonseca JAVIER DA FONSECA FONTEROSA
Rematador - Perito Tasador - Corredor Inmobiliario
Matrícula 5597

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   Javier Da Fonseca Historia del remate
 

EL REMATE – SU HISTORIA Y ACTUALIDAD

No se conoce con exactitud el inicio de este tipo de comercialización, pero investigadores e historiadores del tema coinciden que comienza aproximadamente 2000 años antes de Cristo con los Asirios y Caldeos, quienes utilizaban el remate para la venta de pescado y de las propias embarcaciones que los transportaban.
En Babilonia, las Leyes establecían que al cumplir la mayoría de edad  las doncellas se remataran públicamente; en ese acto, se colocaba un asta con una bandera por encima de la cabeza de la doncella ofrecida y un hombre golpeaba una masa o martillo para consolidar la venta por el monto ofrecido que resultara de las ofertas de los pudientes interesados.

Los Fenicios (civilización que ocupaba parte de lo que hoy es el Líbano), extraordinarios comerciantes y navegantes, que dominaban el comercio marítimo del Mar Mediterráneo, con sus principales ciudades en Sidón y Tiro y colonias en África, España y Sicilia entre otras, realizaban ferias de frutas, telas y artesanías que duraban meses, donde el trueque, la venta y almoneda regían las transacciones comerciales.
Posteriormente  y durante el Imperio Romano que quitó la hegemonía a los Fenicios en el mar y en el comercio, las ventas en remates se denominaron “Subastas”, palabra originada en una costumbre del pueblo romano, que al ofrecer en venta los bienes despojados a sus enemigos, colocaban una lanza o pica en el centro del botín y vendían todo lo que estuviera bajo ella; previamente se anunciaba por todas las calles de la ciudad la fecha, la hora y el lugar donde se realizaría tal acontecimiento.
También se remataban los esclavos, a quienes cuando se los ofrecía en venta se les colocaba una corona.

Lanza en latín se escribe “hasta”, y debajo, “sub”, de lo que resulta la palabra raíz: “sub-hasta”.
El argentino Héctor P. Méndez en su libro titulado "La Subasta en el mundo greco-romano" destaca la importancia que alcanzó también la subasta en Grecia, donde sus habitantes concretaban sus operaciones a través de este sistema. .... "Además de la subastas judiciales y particulares, la que más trascendió fue la denominada "administrativa", seguramente por la extraordinaria organización y por las estrictas formalidades que debían reunir, sobre todo en lo referente a la percepción de los impuestos y los arriendos de las obras públicas".

En cuanto al término “Almoneda”, según la Real Academia Española la palabra proviene del árabe (almunáda) y refiere a la venta pública de bienes muebles con licitación y puja.

“Remate” es el vocablo moderno que se utiliza y comprende todos los bienes que puedan pasar de una persona a otra en acto público y al mejor postor mediante un pago.
En el Continente Americano, los antecedentes comienzan a surgir con la llegada de los conquistadores españoles. El “Código del Trabajo del Indígena Americano” de Antonio Rumen de Armas, obtenido de “Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias”, tomo II, cuarta edición (1791), expresa en su artículo 17: “Cuando los indios vendieren sus bienes raíces y muebles, conforme a lo que se les permite, tráiganse a pregón en almoneda pública en presencia de la Justicia, las raíces por término de treinta días y los muebles por nueve días, y de lo que otra forma se rematare sea de ningún valor y efecto”. 

Esta Ley Real es del año 1597 y busca proteger al nativo de la voracidad del conquistador y no encuentra otra forma más garante que la venta de sus bienes en remate público. Es sin dudas un importante testimonio de los primeros remates judiciales en tierra americana.

A la América del Sur y más precisamente a nuestro país, “El Remate” llegó de la mano de los inmigrantes españoles e italianos. A comienzos del siglo XIX en la ciudad de San Felipe y Santiago (hoy Montevideo), el primer martillero fue un visionario que surgió en el año 1814, Don Manuel Insúa, que con el correspondiente permiso del Cabildo de Montevideo establece el 1° de Octubre del referido año la primer casa de remates a la cual denominó “Martillo”. De esta forma nace en nuestra Nación la profesión de Rematador.

Algunos años después, en 1821, Don León Ellauri funda la “Casa de Martillo” en el número de puerta 83 de la calle San Pedro (hoy 25 de Mayo), el 12 de Marzo del referido año, estrenándola con un remate de rollos de tabaco, botijas de aceite y cajas de dulces.

En 1829 aparece la tercera casa de remates cuyo titular era el Rematador Juan J. García con su “Almacén de Remates” en la calle de San Carlos. Luego le siguieron Baena, Carreras, Oler y otros.

En 1835 se fundó la firma Carrera y Hno., en donde trabajaba Don Rafael Ruano, quien luego que la mencionada firma entrara en liquidación fundó su propia “casa de remates”, iniciando sus actividades mediante título habilitante el 10 de Setiembre de 1838 . A principios de 1870 integra la firma como socio su empleado y yerno, Don José B. Gomensoro, pasando a denominarse la razón social "Ruano y Gomensoro". En 1887 queda al frente de la firma únicamente José B. Gomensoro. En 1895 ingresaron como empleados su hijo Enrique Gomensoro y Jaime Castells Carafí, para posteriormente en 1915 al fallecer José Gomensoro transformarse en la firma "Gomensoro & Castells". Esta sociedad se mantiene hasta el año 1992 donde se independizan y pasan a ser "Gomensoro e Hijos" y "Castells & Castells".

Como forma de anécdota y ejemplo de remate judicial de aquellos años, por Ejecución de Hipoteca, el 2 de Mayo de 1858 se subasta en las puertas del Juzgado  sin encontrar comprador, la  casa del Gral. Fructuoso Rivera en la Ciudad de Durazno. Dicho inmueble constituyó la Casa de Gobierno y Cuartel General de la segunda presidencia de la República. En la actualidad es el Museo “Casa de Rivera”.
Las ciudades en el correr de la historia se han ido desarrollando en buena medida de la mano de los Rematadores, quienes bajo el “golpe de martillo” han contribuido al crecimiento de las urbanizaciones, haciendo fraccionamientos, abriendo calles, estimulando el ideal de la compra del terreno y el sueño de la casa propia. 
Precisamente, uno de los grandes hacedores y singulares personajes de fines del siglo XIX, fue el pionero y extraordinario visionario Don Francisco Piria, que en 1874 se lanza a la venta de terrenos en cuotas, realizando el primer remate de solares en el Departamento de Canelones, en una zona que él denominó "Recreo de Las Piedras", vecina a la estación de tren de esa localidad. Ese mismo año realiza otro fraccionamiento y remate, esta vez en Durazno, donde fundó el pueblo agrícola "La Economía". 

En 1879 realiza los primeros fraccionamientos en Montevideo, bajo el nombre de la firma comercial "La Industrial", llegando a fundar unos 70 barrios en toda la ciudad. En 1912 comienza a vender terrenos en la falda del Cerro Pan de Azúcar (hoy balneario Piriápolis), dando lugar a un importante desarrollo edilicio y dejándonos como legado la segunda ciudad turística más importante del país.
A los 85 años de edad se encontraba todavía rematando solares en Punta Fría, un año más tarde muere producto de un coma diabético.

Piria aseguraba que había llegado a fundar unos 350 barrios y vendido 175.000 solares, cifras que parecen superar todo cálculo generoso, no obstante, la carrera empresarial que desarrolló es digna de una leyenda.

A través de los años en el Uruguay han pasado distinguidas figuras que han prestigiado la actividad, entre los que se destacan: Juan Antonio Braglia (fundador de la actual Inmobiliaria Braglia), Alberto Gloodtdofsky, Antonio Zorrilla & Cía., Manuel Flores Fernández,  Plinio Oribe (iniciador de la firma Oribe Remates SRL, especializada en remates de caballos pura sangre), las tradicionales firmas Dante y Gustavo Iocco, Castells & Castells, Vanoli - Brun, Gomensoro y Bavastro e hijos. 
El 12 de Agosto de 1935 se funda LA ASOCIACION NACIONAL DE REMATADORES Y CORREDORES INMOBILIARIOS con adhesión de Martilleros de todo el país, funcionando hasta nuestros días como “Institución Gremial sin fines de lucro y de libre adhesión”. 

En la actualidad los Rematadores, Tasadores y Corredores Inmobiliarios, tienen su Sede en la Avenida Uruguay N° 826  de Montevideo. 

En lo relacionado con la actividad rural, el Rematador ha sido figura trascedente en la historia de nuestro País, comercializando la hacienda de los productores, los sobresalientes ejemplares de las cabañas, siendo consignatario de ganado, lana, cueros, etc. En este sentido cabe mencionar a Don Antonio Gianola, distinguida figura del departamento de Cerro Largo que en 1973 fuera nombrado "Maestro de los Rematadores de América", Don Alejandro Victorica, Don Sixto J. Dutra, Escritorio Izmendi de Treinta y Tres con más de 80 años de actividad, José A. Valdéz y Cía. en Tacuarembó, Don Homero Andrade en Durazno y más acá en el tiempo el surgimiento de las firmas Escritorio Romualdo Rodríguez y Gerardo Zambrano y Cía.
Un capítulo aparte merece la labor de un "Gran Maestro", Don Dante Iocco Carratú, quien surge en el año 1949 rematando para el Banco San José, Institución financiera que en aquellos años comercializaba terrenos mediante la creación de extensos fraccionamientos situados en los departamentos de San José, Canelones y Montevideo. 
Don Dante Iocco inicia su actividad de forma independiente en el año 1967, desarrollando una brillante carrera, con un desempeño ejemplar que jerarquizó la labor y la dotó del profesionalismo que requería.

Dotado de una personalidad y carisma propia de un líder,  con gran visión, esmero y una fuerza inagotable para el trabajo logró transformarse rápidamente en una muy destacada figura.

Sus aportes a la actividad fueron permanentes durante toda su vida, los que comienzan en 1969 cuando es elegido como Presidente de la Asociación Nacional de Rematadores y Corredores Inmobiliarios y en 1971 es reelecto por otro período.
Fue uno de los actores principales en la formación de la ASOCIACION AMERICANA DE REMATADORES, CORREDORES INMOBILIARIOS Y BALANCEADORES, siendo nombrado primer Presidente de dicha Institución el 12 de Agosto de 1973 y teniendo a Uruguay como país anfitrión. Dicha Institución tiene como miembros a 19 países, dentro de los cuales se encuentran: Argentina, Brasil, Bolivia Canadá Chile, Colombia Costa Rica, Ecuador, Florida (E.EU.U), España, Francia, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico,  Uruguay y Venezuela.

En 1975 se suma a la actividad su único hijo, Gustavo Iocco Dalmedo, por lo cual la firma pasa a llamarse Dante y Gustavo Iocco Rematadores. 

Sus aportes a la actividad continuaron, cuando posteriormente redacta las bases para el exámen de Rematador que funcionó en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, manteniéndose durante 4 años como integrante de la Mesa Examinadora.
En el año 1983, a solicitud de la Universidad Técnica del Uruguay (U.T.U.), prepara el programa de la materia Tasaciones y dicta clases de la misma en lo que constituye el primer programa de estudio para el curso de Rematador.

Posteriormente es también uno de los impulsores y pieza clave para la creación de la Ley 15.508 y su Decreto Reglamentario N° 495/83, aprobada el 23 de Diciembre de 1983, marco jurídico que regula la actividad.

Durante su extraordinaria carrera, que buena parte la compartió junto a su hijo Gustavo, realizó casi 3.000 remates y miles de tasaciones para privados, bancos, empresas, instituciones públicas y financieras.

El 21 de mayo de 2009  a la edad de 85 años se produce su desaparición física. En la actualidad la firma cuenta con más de 60 años de trayectoria, es conducida por su hijo Gustavo Iocco, manteniéndose como la de mayor prestigio del país.
La actividad del REMATADOR es tan amplia como antigua, pues sus funciones comprenden una variada gama de actividades y que hacen el quehacer diario de nuestro País. Una de las más notorias actividades pasa por el remate de ganado, donde a través del moderno sistema de venta mediante pantalla y televisión varios colegas agrupados “le bajan el martillo” al principal rubro exportador del Uruguay, pero también los sigue habiendo aquellos que en locales ferias de varios puntos del País mantienen en pie la forma de remate más tradicional. 
Los remates semanales de muebles, útiles y herramientas siguen despertando interés y siempre manteniendo adeptos, que por lo general persiguen los buenos precios, pero también los hay quienes buscan muebles de estilo que ya no se realizan, antigüedades, curiosidades, etc.

De las más finas especializaciones que puede desarrollar el Rematador es la subasta de obras de arte, en donde pasan por el martillo valiosas obras de diversidad de artistas nacionales e internacionales. En esta área las dos firmas más importantes a nivel mundial son “Sotheby’s”  y “Christies” con sucursales y representaciones en todo el mundo.
De la misma forma que la subasta de obras de arte, la especialización en joyas es otra área que exige un profundo conocimiento y especialización.
En materia judicial, el Martillero es un agente auxiliar de la Justicia y juega un rol relevante a la hora de desencadenar juicios de diferentes tipos, los cuales en muchas ocasiones finalizan en remates por particiones, disoluciones conyugales, ejecuciones de hipoteca, prendas, etc.
Como se expresa líneas arriba el Rematador comercializa toda clase de bienes y su actividad es tan variada como la cantidad de cosas que existan en el mundo. 
Como curiosidad, para comprender un poco más el alcance a nivel mundial de este método de comercialización tan antiguo, cabe mencionar el remate de pescado en el Mercado Mayorista Central Metropolitano de Tokio, más conocido como Mercado de pescado de Tsukiji (築地市場 Tsukiji shijō?), el cual es el mayor centro mayorista de pescado y productos marinos del mundo y también uno de los más grandes mercados mayoristas de alimentos en general. Se sitúa en Tsukiji en la zona central de Tokio, y es un punto de atracción para turistas extranjeros.  Allí también se baja el martillo. 
Por último, es de destacar el reciente trabajo realizado por el colega Eduardo Jaureguiberry, el cual contiene la historia del Remate y los Rematadores de Uruguay de los últimos 170 años, constituyendo el primer libro que existe sobre la Profesión. 

Este pequeño trabajo es en parte producto de una recopilación de datos e información obtenida de trabajos publicados por otros colegas, y no pretende ser más que un pequeño aporte a nuestra actividad, fundamentalmente dirigida a quienes desconocen nuestra Profesión,  en muchas ocasiones menospreciada.
 
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